Entrevista
publicada en el Diario Clarín
de Buenos Aires
9 de
Febrero, 2000, suplemento de Informática.
Un
artista que mezcla
dragones y bits
por MARCELO TORRES
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Cualquiera
que vea sus pinturas tendrá la impresión de estar a punto de ser
quemado por el aliento abrasador de sus dragones, o de ser seducido
por una esbelta guerrera que deja entrever sus muslos a través
de una armadura que apenas la protege.Las ilustraciones de Ciruelo,
se han convertido en un emblema del Fantasy art,
o Fantasía épica, una rama de la literatura de
ficción en la que caballeros medievales y bellas mujeres se las
entienden como pueden con dragones, magos, hadas, gnomos y elfos.
Una mezcla extraña de arte tradicional y tratamiento digital signan
buena parte de la obra de este argentino de 36 años. Ciruelo nació
en Buenos Aires, y desde hace 13 vive en España. Allí trabaja
como ilustrador para editoriales europeas y estadounidenses. Dibujó
desde siempre y eligió una secundaria con orientación artística,
el Fernando Fader, que le dió la base para poder insertarse en
el medio publicitario.
"Empecé a trabajar en una agencia
de publicidad apenas egresé, a los 18 años, haciendo pequeñas
ilustraciones para avisos. Pero al poco tiempo ya estaba haciendo
ilustraciones importantes para las principales cuentas de la agencia".
En
España, casi por casualidad.
A los 21 Ciruelo se independizó, se convirtió en "free lance"
y en el período que va del 85 al 87 sumó varias editoriales porteñas
a sus tareas en publicidad.Así, en poco tiempo, sus trabajos comenzaron
a aparecer en publicaciones como Fierro, Humi,
Humor, Quiero Ser y Playboy. "A la revista Uno mismo-recuerda Ciruelo-
le hice más de 25 tapas, algo así como dos años de trabajo.
Y en el 87 me fuí a Europa".
-¿Ya ibas con la idea de trabajar alli?
-No. Porque acá me estaba yendo muy bien, sobre todo en publicidad.
En esa época se pagaba mucho dinero. Por eso no pensaba realmente
en irme a vivir, fuí por dos meses, sólo para conocer. Pero apenas
llegué dos agencias me ofrecieron trabajo para clientes de Alemania
y Francia. Eso me sedujo mucho. Después de esos dos meses volví
a la Argentina, me casé y nos fuimos con mi esposa, Daniela, a
vivir a España. Iba con un contrato con una de las agencias más
importantes de Barcelona.
-¿Cuándo te acercaste a la informática?
-Cuando empecé a pintar lo hice con las herramientas tradicionales:
acuarelas, lápices, marcadores, témperas, óleos y acrílicos. Después
incorporé el aerógrafo,
una herramienta que lleva una técnica muy compleja, pero que da
mucha rapidez en el trabajo. Antes era la única herramienta para
lograr ciertos acabados, degradés o planos perfectos. Hoy en día
eso mismo se consigue con las computadoras, a las que descubrí
hace unos dos años.
Ya en la península ibérica, Ciruelo se estableció en Sitges, a
30 kilómetros de Barcelona.
Elegimos ese lugar básicamente
porque allí viven otros dibujantes argentinos, como Gusti Rosemfett,
Juan Giménez y Horacio Altuna, con los que somos grandes amigos (Altuna es el autor de tiras diarias de Clarín como El loco Chavez
y la actual, El nene Montanaro). Era importante tener un grupo
de gente con la que poder encontrarse y charlar. Además son artistas
a los que yo admiraba y admiro."
Poco después, Ciruelo
tomó una decisión drástica: dejó de hacer publicidad para dedicarse
de lleno a la ilustración fantástica.
"Fue un cambio grande, pero después de varios años de
intenso trabajo logré forjarme uno de los primeros puestos en el
mercado." Así, trabajó para una de las principales editoriales
españolas en esa temática, Timun Mas, para la que realizó decenas
de cubiertas para libros de Fantasy Art. En la actualidad continúa
haciendo el mismo trabajo para editoriales de los Estados Unidos,
como Tor Books, Bantam, Warner, Ballantine, Wizards of the Coast,
Heavy Metal, etc.
Resultado de esto son cuatro libros con toda su obra que fueron
editados alternativamente en Inglaterra, Estados Unidos y España.
Sacando tiempo de donde no hay, Ciruelo se dedicó también a la
ilustración de tapas de discos. Una de las primeras fue la que
realizó para Pedro Aznar, para la banda de sonido de la película Hombre mirando al sudeste, de Eliseo Subiela,
ese hombre de espaldas con la mitad de la cabeza como la Tierra
es de Ciruelo.
"También trabajé para Marcelo Torres solista, ex bajista
de Lito Vitale y actual de Luis Alberto Spinetta. Una para el flaco Luis Alberto
Spinetta y para el último disco de Los enanitos verdes, Néctar.
A nivel internacional trabajo para Steve Vai (ex guitarrista
de Frank Zappa, Whitesnake y David Lee Roth). Con Vai nos
hicimos muy buenos amigos y compartí con él varios encuentros.
Tenemos una conexión artística muy fuerte. A él le gustan mucho
mis dibujos y a mí me gusta mucho su música", se entusiasma
el ilustrador.
Arte,
tiempo y máquinas
Ciruelo no cree que las computadoras le vayan a quitar nada al
arte. "Al contrario, ampliaron las posibilidades artísticas.
El control absoluto que se tiene sobre la imagen -asegura-
hace que la tela pintada, el original, tenga un valor más
alto que antes". Una afirmación con la que, tal vez,
otros artistas estén en desacuerdo. Pero Ciruelo dá sus razones.
"Antes yo sólo podia hacer tres ilustraciones por mes,
porque sabía el tiempo que dedicaba a cada una. Ahora,
las máquinas me dan rapidez a la hora de trabajar con instrumentos
como el aerógrafo y o los pinceles digitales".
Y ejemplifica: "Cuando se trabaja con las herramientas
tradicionales, la técnica es un obstáculo. Hay que preparar la
pintura, mezclarla, lograr el color, tomar un determinado pincel,
pintar sobre la tela... Si no funciona hay que repetir
el proceso y se insume un tiempo que puede llegar a ser
el 80 por ciento del trabajo". En resumen, Ciruelo asegura
que las computadoras, una vez que el artista aprende a manejar
los programas en cuestión, ayudan a concentrarse en la imágen.
"Lo mejor de la máquina es el tratamiento que permite
darles a las imágenes: contrastes, saturación de color y otros
recursos sirven "para lograr en la pantalla lo que
uno exactamente quiso conseguir en el papel. Si a la imagen se
le saca una foto, como se hacía antes, hay reflejos y
variaciones de luz que no permiten reproducirla exactamente. Cuanto
más controle el autor el proceso digital, más control
tiene después sobre la reproducción final. Pero lo más
importante, en especial en un artista, es que las computadoras
ayudan a plasmar rápidamente ideas que pueden ser fugaces. Esto
me abrió posibilidades de producir más sin perder capacidad creativa,
técnica o personalidad".
De todos modos, Ciruelo casi
nunca genera una imagen completamente en la computadora. Por lo
general la comienza en la tela, con acrílico, la escanea y luego,
sí, la perfecciona con programas como el Photoshop. Los resultados
están a la vista.

DAC
editions: ¿Cuándo descubriste tu habilidad
artística?
Ciruelo: Comencé a dibujar siendo un niño como la mayoría de ilustradores.
A los 9 años supe que tenía gran facilidad para el dibujo, de hecho
pasaba muchas horas del día dibujando.
DAC: ¿Qué estudios has realizado?
C: Siguiendo el consejo de algunas de mis maestras, mi madre me
inscribió en el instituto Fernando Fader, en Buenos Aires, que tenía
especializaciones artísticas como dibujo, decoración de interiores
y artesanía. Así, junto con las asignaturas normales, cursé 3 años
especializados en dibujo.
A los 18 acabé ese colegio y comencé a trabajar como ayudante en
una agencia de publicidad: Manzi Publicidad. Trabajando allí aprendí
todo lo necesario para ser un profesional. Me familiaricé con el
aerógrafo y toda clase de materiales y también conocí otros ilustradores.
Dejé esta agencia a los 20 y desde entonces soy un ilustrador freelance.
Por lo tanto mi formación fue realmente informal, basada en la práctica
de técnicas que veía en los libros y hablando con otros artistas.
Por lo tanto, el trabajo duro fue mi mejor escuela.
DAC: ¿Cuándo y por qué te trasladaste de Argentina a España?
C: Me instalé en España en 1987. Emigré a Europa básicamente
por la situación económica de Argentina. Además sentía la necesidad
de hacer ilustraciones más creativas y alejarme así de la publicidad,
único medio rentable de esta profesión en Argentina.
Elegí España por el idioma y porque tenía algunos amigos, también
ilustradores, viviendo aquí.
Influencias y técnicas
DAC: ¿Cuándo comenzó tu interés por el
arte fantástico?
C: Desde chico me fascinan los comics, la literatura fantástica
y el cine, pero lo que realmente disparó mi interés en el arte fantástico
fue el descubrir, a los 15 años , los libros de Roger Dean y Frank
Frazetta.
Pensé que ganarse la vida haciendo ese tipo de trabajo sería simplemente
maravilloso y puse todos mis esfuerzos en conseguirlo.
DAC: ¿Qué artistas admiras y por qué?
C: Hay muchos artistas que realmente admiro, cuyos estilos
difieren mucho de unos a otros: Frazetta, Moebius, Alan Lee, Carlos
Nine, Chichoni, Juan Gimenez, Alma Tadema, Rodney Mathews etc...
Mi admiración es invariable hacia estos artistas.
Considero muy importante mantener en el mismo nivel de calidad la
técnica, el dibujo , la composición, y la imaginación.
DAC: ¿Puedes describir cómo trabajas,
desde la idea inicial hasta el trabajo completo?
C: Cuando comienzo una ilustración la imagino hasta tenerla
finalizada en mi mente. Luego comienzo a recopilar información para
usarla como referencia. Tengo archivos con fotos de revistas y otras
hechas por mi. Suelo fotografiar a mi mujer Daniela como modelo
para los personajes femeninos y a mí mismo para los masculinos.
Luego hago varios pequeños bocetos a lápiz y, si es posible, bocetos
a color también. Cuando tengo la idea resuelta, comienzo el dibujo
original a lápiz, el cual transfiero a la tela.
Suelo tardar aproximadamente 15 días en hacer una ilustración bastante
elaborada para tapa de libro.
DAC: ¿Tienes una técnica favorita?
C: Mi técnica favorita en este momento está basada en las pinturas
acrílicas con pincel sobre tela. También uso el aerógrafo para dar
toques sobre el trabajo de pincel. Aunque he probado muchas técnicas
y estilos diferentes, me encanta experimentar. El aerógrafo aplicado
sobre cartón fue mi principal herramienta durante una importante
parte de mi carrera.
Continuará...
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