CIRUELO, LA MARCA DEL DRAGON
En
la fantasía hiperrealista de Ciruelo Cabral conviven
dragones y princesas desnudas. Dibujó la trilogía
literaria post Willow de George Lucas
y también hizo la tapa del último disco de su amigo
Steve Vai (The 7th Song).Tiene cuatro
libros editados en el mundo, y todo eso tras haber
comenzado a los 18 como cadete en una empresa de publicidad,
mientras se repartía entre su banda de rock progresivo
y el rugby.
Hay quienes se tatúan sus obras: él lo supo sólo cuando
se encontró con un chico que lucía uno de sus dragones
desde el cuello hasta el muslo serpenteando por la
espalda. Además dibujó en Fierro y
es amigo de Spinetta quien escribió: |
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"Con
su cabeza de brujo el arte Ciruelo perfuma el lamento
noctámbulo y frío. Son personajes entre arbustos gigantes
en la impenetrable estanqueidad del mundo. Son rocas
que se alzan hacia el cosmos, también... Erguidos,
con sus dedos ennegrecidos y estrella."
Ayer inauguró su muestra en el Palais de Glace (Posadas1725),
donde mañana a las 18 dará una clínica de ilustración.
Imperdible el florecimiento de Ciruelo. |
Entrevista publicada en el Diario Clarín de Buenos
Aires, el 27 de enero de 2001.
ARTE:
UNA MUESTRA DE CIRUELO EN EL PALAIS DE GLACE
Sombras
del futuro dibujadas sobre piedra
Por Patricia Kolesnicov
Velas,
grutas, espadas, barbas, guerreros, vapores alquímicos,
princesas con los pechos desnudos. Colmillos, seres alados,
dragones, abismos. El Palais de Glace mismo hecho una
caverna por y para los personajes y los trazos de Ciruelo,
un artista argentino de 37 años que vive en Barcelona.
Algunos personajes no están sobre papel ni sobre tela.
Ciruelo exhibe en esta muestra en Buenos Aires su invento:
los petropictos. Dibujos sobre piedra, que el artista
hace aprovechando las líneas propias del material. Parecen
esculturas, pero son sombras.
En los pliegues de la piedra, Ciruelo ha visto una mujer;
su cabellera, su perfil. En otro, una mujer dormida, con
un vestido estampado y desplegado. Un príncipe maya con
un pájaro. Un elefante. En el video que se proyecta en
un rincón, el artista dirá que no son creaciones totalmente
suyas sino que él toma lo que le sugiere la piedra. Pero
cuando se mira el resultado, no hay dudas: son personajes
de Ciruelo.
Si se piensa en Ciruelo hay que ver cierta estética de
la historieta hiperrealista, que puede combinar
en un personaje una corona maya, un traje con hombreras
como las que usaban los conquistadores españoles y una
guitarrita eléctrica. Sus paisajes son inquietantes:
a veces no hay sangre y combate sino una pradera soleada;
pero del otro lado de la cordillera acecha la tormenta
y el desierto. O unas ratas muestran sus dientes feroces
a los paseantes.
El artista era cadete de una agencia de publicidad cuando
se empezaron a ver sus trabajos. Publicó en varias revistas
y salió para España. Hizo tres libros, ilustró Shadow
Chronicles, una trilogía de George Lucas e hizo la
tapa del último disco de Steve Vai: un petropicto que
se exhibe ahora en el Palais.
Hay un Ciruelo mitológico, pero en muchos momentos se
puede leer en él un discurso social. En Ríos de plata
acrílico sobre papel, un guerrero pelirrojo
con un sombrero de vikingo al que se le ha partido un
cuerno se enfrenta a las aguas. Detrás de él, en un árbol,
cuelgan calaveras. Y el hombre es un argentino que tenía
20 años cuando terminó la dictadura.
En 1992 ¿a partir de las celebraciones de los 500
años del descubrimiento de América? Ciruelo hizo
Lucha desigual, donde un robot con un arma del
futuro se esconde detrás de una pared. Y en la pared,
inútiles, hay clavadas varias flechas y una lanza.
Como en las historietas de ciencia ficción, Ciruelo alerta
sobre el destino de la humanidad en un cuadro donde hay
gente, en una ciudad, esperando el colectivo, manejando,
leyendo el diario. Todos llevan una máscara conectada
a un tubo de oxígeno.
Además de los trabajos en acrílico y de algunos dibujos
en birome, Ciruelo exhibe hojas sacadas de sus cuadernos
de viaje. Son literalmente eso: hojas arrancadas de
un block espiralado. Casi todas tienen, además, un pequeño
texto en letra prolija. En un trabajo hecho en Dallas
en el 2000 se ven unas manos y se lee: "Un día dije
''no dibujo más, ahora quiero ser mago''. Y cuando hice
magia me di cuenta de que era igual que dibujar".
En otro texto se lee: "Una operación cerebral es
un espectáculo prohibido". Sin embargo, Ciruelo ha
abierto en esta muestra las puertas de sus operaciones
cerebrales y se le ven los monstruos.
Dado a las confesiones, desde una inscripción pegada en
una pared el artista cuenta su secreto: a pesar de los
colores netos de sus acrílicos, a pesar de las precisas
gotas de sangre que chorrean de la espada de Sir Lancelot;
a pesar de la justeza de la lata de Coca Cola en la que
se apoya la chica... Ciruelo es daltónico.
La muestra sigue en el Palais de Glace Posadas y
Schiaffino, Recoleta hasta fines de febrero. De
lunes a domingo, de 15 a 21. La entrada sale dos pesos.
Los martes, gratis.
Qué
es un petropicto ? Con una computadora se puede hacer
que una imagen parezca esculpida en piedra. Un petropicto
es algo así. Lo notable es que es piedra.
"Petropicto, o el arte de pintar sobre piedras,
consiste en trabajar directamente sobre éstas sin alterar
la forma original otorgada por la naturaleza y el azar.
Así se revelan imágenes tridimensionales de seres humanos,
animales y todo tipo de criaturas".
"A medida que voy trabajando dice Ciruelo en
el video voy descubriendo más. Me las va dando la
piedra. Es un diálogo con la piedra". Mientras muestra
la piedra original y los finos trazos con los que van
saliendo de ella las figuras, explica que la idea es "a
través de la pintura, lograr una escultura"
OTRA
ENTREVISTA............................................................................

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